martes, enero 16, 2007

UN BAILE QUE ES LA MUERTE


A pedido del público, aquí van las imágenes del extraño y muy comentado baile del Presidente Alan García.

También intervino el Ministro de Vivienda, Hernán Garrido Lecca.

¡Música, maestro!

3 comentarios:

A las 3:40 PM , Anonymous Anónimo ha dicho...

Al son de Alan hoy El Peruano publica un editorial sobre:

"EL PROBLEMA DE FONDO
En nuestra relación con la CIDH es importante tomar en cuenta el asunto de fondo".

asunto de fondo? a ver, aver...

tras un par de parrafoS introductorios el editorial termina asi:
"cuando juristas ajenos a nuestra realidad examinan casos vinculados con esos hechos dolorosos tienden a dejar de lado un elemento contextual esencial: no es igual un agente del Estado que comete excesos represivos –por más que incurra en delito– que un terrorista que no sólo genera el daño provocado por sus acciones, sino que pertenece a una organización criminal que buscaba, según confesión de sus líderes, tomar el poder para implantar un Estado totalitario-estalinista, que significa la negación misma de los derechos humanos".

Estoy leyendo mal o en El Peruano está reconociendo que no todos los peruanos son iguales ante la ley...
¿O sea que no todos lo violadores de ddhh son criminales, porque algunos estaban del lado de los bueno?

La barbarie no puede tener justificación jamás.

 
A las 3:43 PM , Blogger el aguafiestas ha dicho...

olvide firmar mi comentario, ah y el link del editorial es

http://www.elperuano.com.pe/edc/2007/01/16/edi.asp

 
A las 4:24 PM , Blogger Jose Alejandro Godoy ha dicho...

Lo más curioso es que, hace una semana, El Peruano se mandó con el siguiente editorial:

SENTENCIA Y RESPONSABILIDADES
Es fundamental establecer una estrategia coherente para la defensa del Estado en estos casos.

Después de apreciar el debate suscitado respecto a la sentencia dictada por la Corte Interamericana de Derechos Humanos, deseamos ofrecer nuestra opinión sobre el fondo del asunto.

La semana pasada hablamos acerca de los puntos que generaron el rechazo de la sociedad peruana. En primer lugar, hay cuestiones que –por manifestar desconocimiento de la dolorosa realidad vivida en el Perú debido a la agresión terrorista– han provocado un debate, a veces con expresiones virulentas, en el cual sectores autoritarios desean impulsar una caza de “culpables”.

Creemos que se debe investigar las responsabilidades que les competen a los diversos actores que participaron en este drama. Esto tiene que hacerse con ponderación y serenidad, dejando de lado la furia mostrada por quienes, a partir de una ideología autoritaria de extrema derecha, sienten alergia por la defensa de los derechos humanos.

La primera responsabilidad es de las autoridades del gobierno de facto, que, en 1992, ordenaron los excesos represivos contra detenidos que, pese a ser, en su inmensa mayoría, comprobados delincuentes, no tenían por qué ser asesinados a sangre fría.

Aquí radica el origen de este enojoso asunto y ello debe considerarse cada vez que se desee investigar las responsabilidades que nos llevaron a esta sentencia.

Por último, hay que recordar que durante 1992 gobernaba un régimen carente de legitimidad y resultaba dudoso que el Estado se responsabilizara de sus acciones.

 

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